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¿Puede la empresa extender la facultad disciplinaria a lo que hagan los trabajadores fuera de su horario y lugar de trabajo?

Autora: Clara Marín

El Tribunal Supremo ha estimado en unificación de doctrina, en reciente sentencia de 21 de septiembre de 2017, que es posible que los trabajadores cometan actos sancionables fuera del lugar y horario de trabajo siempre y cuando se den determinados requisitos que pasaremos a desgranar. 

En el caso concreto que dio lugar al recurso de casación, una cajera-reponedora de una famosa cadena de supermercados se apropió, en su tiempo libre, de productos de alimentación de otro establecimiento de la misma empresa pero distinto del que constituía su centro de trabajo. La empresa procedió a su despido disciplinario por una falta de transgresión de la buena fe contractual y pérdida de confianza. Al tener la trabajadora reducción de jornada por guarda legal de un menor y haberse estimado la demanda en primera instancia, el despido fue declarado nulo  con la consecuencia de su readmisión y consiguiente abono de salarios de tramitación.

El fallo del Supremo revocando la sentencia de instancia y declarando la procedencia del despido es novedoso por varios motivos. Uno de ellos, porque reiteradamente la Sala de lo Social viene sosteniendo que la calificación de conductas no puede ser materia propia de la unificación de doctrina al tener que ser abordada en función de las peculiaridades de cada caso y ser tan difícil que se produzcan situaciones sustancialmente iguales. En esta ocasión el Alto Tribunal sí que entra a unificar la doctrina pero solo desde la perspectiva de los límites de la potestad disciplinaria tal y como se ha expuesto: si las empresas pueden o no sancionar lo que hagan sus empleados fuera de su horario y lugar de trabajo.

Para llegar a la conclusión de que sí pueden, como es habitual, lo más interesante es la motivación de la sentencia. En ella, comienza exponiéndose que el deber de buena fe, como uno de los pilares sobre los que descansa la prestación laboral, se relaja y flexibiliza cuando los trabajadores están en la esfera privada de su vida personal. No obstante, esto no implica que, fuera del horario y lugar de trabajo , los empleados tengan una” bula absoluta” de actuación. Si sus actos transgreden la buena fe contractual causando un perjuicio a la empresa y tienen algún tipo de relevancia y vinculación con la actividad laboral, son sancionables. 

Quedarían por tanto fuera de la potestad disciplinaria tanto el ejercicio por parte de los trabajadores de legítimos derechos incluso aunque éstos puedan llegar en algún momento a colisionar con los intereses empresariales, como las actuaciones ilegales que los trabajadores puedan realizar fuera de su horario y centro de trabajo si no guardan vinculación con la actividad laboral ni causan perjuicio a la empresa. 

El Alto Tribunal aporta además ejemplos de otras situaciones en las que se permite a la empresa sancionar lo que hagan los trabajadores en su vida privada, como aquellas sanciones impuestas durante una incapacidad temporal,  por competencia desleal, o por ofensas verbales o físicas a familiares del empresario o de otras personas que trabajan en la empresa que podrían producirse también fuera del horario y lugar de trabajo y están tipificadas como causa de despido.

Gracias a esta sentencia, podemos tener un poco más clara la frontera entre la vida personal y la profesional en lo tocante a la potestad sancionadora.